AC/DC: ¿Hace falta decir algo más?

Pues no, cuando uno pronuncia esas cuatro mágicas letras no hace falta decir nada más, aunque en esta ocasión habían suficientes novedades como para no ir del todo tranquilo…o bueno, sin esperar demasiado. Ja ja, craso error! Si Angus decide que habrá nueva gira pues será porque está por la faena, por mucho que Malcom se haya quedado en el camino, hecho que muchos de nosotros considerábamos casi un sacrilegio. Que no estuviera Phil Rudd pues también jodía, no vamos a engañarnos, pero su ausencia, importantísima por otro lado, podía más o menos ser asumible. La de Mal no, eso era ya demasiado. El nuevo disco, ya grabado sin él, no daba precisamente muchas esperanzas, pero claro, no nos íbamos a quedar en casa. No, con el grupo de nuestras vidas no podíamos hacer eso.

Y bién que hicimos (mis colegas y servidor, de ahí lo del plural, pero eso va por todos los escépcticos, que sé que los había, ante la ausencia del faro de la banda), vaya por dios! Por mucho que fuera en un estadio y no un pabellón, por mucho que Stevie Young no llevara las guitarras de Mal (bueno, claro, tendrá las suyas…), por mucho que la presencia del contundente Chris Slade tirara de espaldas a más de uno, AC/DC son AC/DC, una de las máquinas de rock mejor engrasadas del mundo, preparada para sufrir la baja de su carismático batería y de su imprescindible guitarra rítmico, de su guía, del cerebro, del puto amo…perdón, o ese es Angus, ¿verdad?

No sabemos realmente qué hablaron los hermanos Young cuando la enfermedad de Mal era ya demasiado evidente como para seguir con su actividad en la banda. Supongo que algo parecido a “the show must go on”. No sé. Yo me contaba entre los que no deseaba un nuevo disco y no veía en absoluto necesaria una nueva gira. ¿AC/DC sin Malcom? Por dios, ¡imposible! Sí, ya sé, en un tramo de la gira americana de (creo recordar) “Ballbreaker” el sobrino Stevie ya ocupó el lugar del gran jefe, pero eso fue momentáneo. Ahora es definitivo, aunque no se sabe de los planes de la banda más allá de una gira que les mantendrá ocupados almenos hasta el 2016. De momento están en la carretera, y ya que se han liado la manta a la cabeza pues lo hacen como siempre, a lo grande, a por todas, con todos los ases en la manga, sin esconder nada, sin trampa ni cartrón. Son AC/DC, y no hace falta decir nada más.

De las primeras cosas que destacaron en la mágica noche del viernes 29 de mayo en Barcelona fue el espléndido estado de forma de Angus. Física y musicalmente, el “pequeño” guitarrista estaba fino de verdad. A Brian se le notaba un poquillo más apagado o, mejor dicho, no tan pletórico como en la gira de “Black Ice”, donde el peso del show reposaba sobre sus espaldas y donde en todo momento estuvo comandando los conciertos, calzado con unas imponentes camperas, muy activo, fantástico de voz. No puede decirse que fuera un problema, ni mucho menos, pero sí que en esta ocasión se intercambiaron los papeles y Angus fue indiscutiblemente el amo y señor del concierto. El resto, pues como siempre, en su sitio. Bueno, en términos globales de bajo-guitarra-bateria, ya que se contaban hasta dos novedades. A Chris Slade ya le conocíamos de “The razor´s edge”, más metálico, contundente y mucho menos sutil que Rudd, el grande, ese batería que sabía dar el tono adecuado a todo lo que hacía. Slade estuvo bién, muy bién de hecho, lo mismo puede decirse de Cliff Williams, mientras que Stevie Young estuvo allí, llevando el peso de la sección con dignidad, sin que la ausencia de Malcom fuera más lamentable de lo que ya de por si era. Muy correcto, en su sitio.

¿Y el repertorio? Aaaahhh, claro…pues lo de siempre, vamos, sin prácticamente novedad en el frente. Tres canciones del nuevo disco, de las cuales desentonó especialmente “Play ball”, mientras que de una vigorosa “Baptism by fire” casi puede decirse que fue una pequeña revelación, más que nada por las pocas ganas que tenía de escucharla y por la pequeña sonrisa que apareció en mi rostro a mitad de tema, como reconociendo que bueno, tampoco estaba tan mal…La inicial “Rock or bust” pues bueno, si no tenemos en cuenta el “pequeño” detalle de utilizarla para abrir el show (incomprensible decisión, la verdad, por mucho que fuera el tema bandera del nuevo disco), no está mal del todo, pero palidece enormemente al lado de cualquier canción con entidad de la banda y ya no digamos de su primera etapa con Bon. Tampoco se entendió del todo la inclusión de “Rock´n´roll train”, por mucho que “Black Ice” fuera un auténtico pelotazo de ventas, más que nada porque uno se pone a tiritar solo de pensar en las canciones que podían haber tocado en su lugar (y en el de algunas de las nuevas…). En cuanto a las ausencias, hubo una y de bién gorda: “The Jack”. Canción emblemática como pocas, descansó por primera vez (creo) en toda la historia del grupo, y eso conllevó que Angus se ahorrara el sacrosanto numerito del streap-tease…¡quién lo iba a decir! Y en el apartado de curiosidades, o guiños al fan de toda la vida, estuvo la gloriosa recuperación de “Sin city” (que pocos parecieron reconocer) y la sorprendente presencia de “Have a drink on me”, tocada en directo por primera vez en toda su carrera. A mi, la verdad, me pareció una pequeña frivolidad, ya que la considero la canción más floja (o “menos buena”, quizás sería más adecuado!) de “Back in black”…sí, otra canción más de su álbum más icónico y multiventas, como si no tuvieran más discos buenos. Pero eso ya entra dentro de las consideraciones super personales, está claro que si de mi dependiera cambiaría el 80% del repertorio que tocan en esta gira, así que tampoco nos pondremos más pesados de la cuenta con el asunto. Digamos para cerrarlo que sí, el detalle estuvo bién, que ok, moló escucharla pero que, por favor, si hay otra gira o vienen de nuevo en esta misma más adelante que recuperen algo de “For thouse…”, o de “Flick of the switch”…por no decir canciones del “Powerage” que en una etapa no tan lejana les dió por tocar en unos cuantos festivales (si buscais entre sus repertorios el que hicieron cuando tocaron en Alemania con los Stones, allá por el 2001, os da un infarto…). Y el resto, pues la batería de canciones infalibles que nunca fallan, que siempre tocan y que siempre tocaran por los siglos de los siglos (quizás “Shot down in flames” no entre en ese capítulo, pero desde que la recuperaron en la gira de “Ballbreaker” siempre ha sido fija, mientras que “High voltage” solo desapareció en la de “The razor´s edge”). Y vamos, sonaron como truenos, como si no hubiera pasado el tiempo, grandiosas, enormes, eternas, más grandes que la vida: “Back in black”, “Hells bells”, “You shook me all night long”, “Dirty deeds…”, “TNT”, “Whole Lotta Rosie”, “Let there be rock”, “Highway to hell”, “For those about to rock”…imposible resistirse, ante semejante batería de clásicos lo único que hay que hacer es darlo todo y disfrutarlo a lo grande, que es lo que hicimos. Y si ha sido la última vez, pues bueno, la verdad es que lo disfrutamos como si hubiera sido la primera.

En fi, que fue grande, muy grande! El show estuvo a a altura de lo esperado, incluso más, diseñado para convenecer a todo el mundo y que todo cristo se fuera feliz para casa. Impresionante ver que a estas alturas de su carrera, en su 40 aniversario para ser más exactos, siguen siendo capaces de hacer shows tan electizantes, vigorosos, clarividentes e inspirados como el de la otra noche en el Estadi Olímpic de Barcelona, feliz de comprobar que hay cosas que son realmente infalibles, orgulloso de tenerlos como banda nº1 después de tantos años y seguir pensando que sí, que son los más grandes.

~ per picanyol a 01/06/2015.

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