Arzkena Rock Festival 2012: La consagración de My Morning Jacket

Este año habían rebajas. No solo en el cartel, sinó en los bolsillos de muchos de nosotros, incluido el mio. Los futuros viajes a Paris y Madrid para ver a Tom Petty y John Hiatt respectivamente obligaban a reconsiderar la opción de volver a ver a Ozzy por segundo año consecutivo, con el peligro añadido que empañara el recuerdo de su entrañable concierto del 2011. Y de que en casa se liara parda, je je. En serio, lo del sábado no convencia suficientemente como para otra noche de hotel y otro dia de estancia en Vitoria, pese a que luego uno se da cuenta que 24 horas en Gasteiz saben a poco, poquísimo. Con decir que por circunstancias “x” me quedé sin mi tradicional dia de arrasar con los pinchos más suculentos de la ciudad lo digo todo, ¿no? Eso sí, el chuletón no me lo quitó ni Dios, y eso que hubo conato, ja ja.

Este año era el de My Morning Jacket. Si no hubiera sido por ellos probablemente, solo probablemente, me hubiera quedado en casa. Cierto que la presencia de los restos de Lynyrd Skynyrd me ponian demasiado nostálgico como para hacer ver que no valia la pena ir (sacrilegio…), pero no lo es menos que el fabuloso recuerdo del concierto de MMJ en el ARF2006 era de aquellos que quedan grabados en oro y brillantes dentro de tus recuerdos, y ante la majuestuosidad de su genial “Circuital” uno estaba nervioso solo de pensar en lo grande que podia ser su concierto…pese a ser consciente que allí habría un coitus interruptus de los que hacen época. Vamos, a estas alturas es obvio que 75 minutos de concierto es a todas luces insuficiente, sobretodo si (tal y como ocurrió) se les ocurre alargar hasta el infinito la (por otro lado) imprescindible “Dondante”. Eso, de todas maneras, sucedió cuando ya llevaba unos cuantos concierto a cuestas y, muy importante, un buenísimo chuletón.

Otra de las novedades de este año fue el medio de transporte escogido para llegar hasta la capital de Alaba: el tren. Sales a las 9.20 de Barna y a las 14´00 llegas a Vitoria como un rey. Hay tiempo para desayunar, leer tu libro del momento o algun Ruta 66 atrasado, echar una cabezadita, visionar en el Ipad un bolo de Wilco en el Austin City Limits del 99 y sentir añoranza de Jay Bennett y de semejante repertorio y hasta ojear la prensa del dia en esa más que incómoda cafeteria. Se pasa rápido, y creo que voy a instaurarlo como una tradición. Travellin´by train rules!

O sea, que a las dos y pico uno ya estaba en la plaza de la Virgen Blanca dispuesto a tomarse unos pinchos y unas cañas cuando se encuentra que ni una cosa ni la otra, que a comer…y sin chuletón! ¿Cómo? eso sí que no, llegando en sábado no se puede desperdiciar una comida así como así…Al final la cosa se arregló y me encontré comiendo en estupenda compañía en el Arkupe, uno de los templos gastronómicos de la ciudad. Entrantes variados correctos y un chuletón de aupa, rico es poco. Tras un ratillo en el hotel donde pude degustar un trozo de pastel con el que unos amigos obsequiaron a la gente de Ruta 66 (estaba espectacular!) nos dirigimos con Toni  hacia el recinto del festival en busca de los imprescindibles Sergio y Rafa, a los que encontramos viendo a una tipa con aspecto de colegiala que lideraba a una banda aún más colegiala que su look: Sallie Ford&The Sound. Duramos dos canciones. Suficiente. Y en un plis delante del escenario de la carpa para ver a M. Ward, el famoso M. Ward, vamos, el amigo de Zooey Deschanel, hombre. Sí, la parte masculina de She&Him. Solo de pensarlo enrojezco de envidia. Zooey Deschanel, la de Weeds, ufff….En fin, que me llevé un sorpresón con el amigo Ward, pedazo de bolo rockero que se marcó el tipo, todo actitud, look brutal, presencia escenica, vozarrón…lástima que me perdí su antológica (por lo que cuentan) despedida con “Roll over Beethoven” ya que me recomendaron no perderme las evoluciones del soulman Lee Fields con sus Expression antes de que la magia de Lynyrd Skynyrd tomara el escenario principal de Mendizabala. Y bueno, ví poco, la verdad, pero el tipo se las gastaba. En otro momento seguramente me hubiera quedado más rato pero…Lynyrd Skynyrd, ladies&gentlemen, solo con pronunciar y escribir esas dos palabras a uno se le eriza el vello de mala (buena) manera. Ya, solo queda Gary Rossington de los originales y junto a él el hermanísimo, Johnny, desde el 87 con ellos, pero un Van Zant, y además un frontman con garantias, old school 100%. Y no hace falta decir nada más. Lynyrd Skynyrd, cuantos recuerdos, todos ellos buenos…menos, ja ja, cuando me dí cuenta que me habia cargado la antológica foto que me hice en el año 91 con Ed King y el ya desaparecido Leon Wilkeson en Londres, horas antes de uno de esos conciertos que te marcan para el resto de tu vida. Y no va en coña, ese día me convertí a la familia Skynyrd de por vida, lo que se vivió en el Town&Country londinense fue tan bestia que no se puede expresar con palabras prácticamente. Y el menda estaba allí, con sus 21 inocentes primaveras, viendo a esa panda de barbudos descargar con una intensidad,actitud, feeling y  vitalidad como pocas veces he visto a lo largo de mis canosos 42 tacos y preguntándose qué coño era aquello. Sí, conocía a los Skynyrd pero vamos, cuatro canciones y para de contar. Uno estaba allí por curiosidad personal y profesional, porque el grupo regresaba a Londres 14 años después del trágico accidente de avión que segó la vida de Ronnie, Steve, Cassie…y lo que viví, bueno, es uno de los recuerdos más bonitos y a la vez más bestias que tengo. Y todo esto y mucho más, como la esperpéntica velada que pasé con Johnny Van Zant en Barcelona, cuando viniendo él de promoción a Barcelona le fuí a buscar al aeropuerto con el Volswagen Polo de mi madre…y él se sentó en el asiento de atrás! En fín, que estaba ya en el limbo (como ahora mismito) recordando estas cosillas cuando la banda irrumpió con la primera de las (casi todas…menos una) imprescindibles canciones que sonarian esa tarde-noche: Working for MCA. Y esos interrogantes que tenia uno se desvanecieron por completo. Ahí estaba el “amigo” Johnny y el guardián de las esencias, Mr.  Gary Rossington, comandando la nave. A su lado Ricky Medlock, ex-Blackfoot, que lleva ya más de una década con ellos (de hecho ya estaba en la banda cuando hicieron su primer y único concierto en Barcelona, en el Palau del vall d´Hebrón) y Johnny Colt, ex-Black Crowes, al bajo. Sonaban deliciosos, “I ain´t the one” lo atestiguó a continuación. El peaje por todos esos prescindible discos que han ido sacando desde su retorno en el 91 (a excepción del 1991 y de “The last rebel”) llegó en forma de “Skynyrd Nation” y a partir de allí ya no había nada que temer. La bateria de clásicos infalibles e imprescindibles funcionó a pleno rendimiento y fueron cayendo “What´s your name”, “Down south jukin”, “That´s smell” (ooohhh), “Simple man”, “Gimme three steps”, “Call me the breeze” y “Sweet Home Alabama” mientras un servidor lo daba todo, literalmente. La banda sonaba bién, claro, aunque se notaba (y bastante) la ausencia del gran Billy Powell, se añoraba a Leon Wilkeson y por supuesto uno no podia dejar de pensar en Ed King, enfermo del corazón desde hace tiempo, que estuvo poco tiempo cuando el grupo volvió pero que vamos…es de esos que uno no olvida. Y menos cuando llega el “momento” que todo cristo espera en un concierto de esta gente, el bis, cuando Johnny dice aquello de “what song do you wanna hear?” Es el momento “Free bird”, el momento entre todos los momentos, canción entre canciones que volvió a sonar a gloria bendita con esa guerra de solos que te elevan hasta los mismísimo altares para honrar a Allen Collins, Ronnie Van Zant, Steve Gaines…No sonó como la primera vez que los ví (eso…es que es imposible, literalmente), ni como la segunda, unos meses después. Ni como esa tercera en Barcelona. Pero vamos, que fue grande, inmenso, como no podía ser de otra manera.

Flotando como estaba uno no caía, o sí, que lo siguiente era MMJ, vamos, que directamente nos fuimos a pillar un buen sitio. El recuerdo de su actuación en el ARF2006 flotaba en el ambiente y en las mentes de servidor, Castarnado y Angulo, mientras que el nerviosismo de Mr. Marqués iba en aumento al acercarse el momento esperado. La banda de Luisville arancó con un espléndido sonido bajo los acordes de la genial “Lay Low” y aquello fue…magia potagia. Tal cual. El sonido MMJ se apoderó de todo lo apoderable y la felicidad se contagió a todos los presentes. La banda sonaba como Dioses, directamente. La imprescindible  “One big holiday” y “Holding on to black metal”, uno de los cortes más inspirados de “Circuital” conformaron un trio de ases de entrada que quedará grabado en la memoria de todos los allí presentes como el mejor arranque de concierto que se ha vivido en toda la historia del ARF. Algo descomunal, parecian directamente la mejor banda del mundo. De hecho, esa sensación me vino a la mente con claridad, nítidamente, pensando “son mejores que Wilco”…Salieron con una fuerza y una seguridad en si mismos que dejaron pasmados a todo quisque. Decir “magia” es decir poco, pensar “como sigan así todo el bolo…” equivalia a pensar en algo irreal de lo inmenso que estaba siendo el recital. A partir de ahir pisaron un poco el freno, o más bién diria que redujeron primero una y después un par de marchas para ganar en intensidad ambiental, emotiva, más mística, tomando otra dirección en su particulat mundo a través de canciones como “Circuital”, “Gideon” o “Dondante”, donde para mi particular gusto (lo digo porque el tema es muy emblemático para los fans, y fue uno de los momentos cumbre del concierto) se gustaron en exceso y se recrearon hasta alargar el tema más allá de lo necesario, almenos desde mi punto de vista. Siempre alargan la canción en directo, pero a uno cada vez le gusta menos esos cuelgues (ni que los haga Neil Young…prefiero escuchar 4 canciones del maestro canadiense que un Like a Hurricane de 20 minutos), y menos en conciertos cuya duración sabes que no pasará de 75 minutos. Y claro, uno de 20, pese a ser parte imprescindible del universo de los de Kentucky me pareció…como lo diria…”no necesario”, aparte de enfriar un poquito mi ánimo. Pero el grupo decidió que la parte central de su concierto iría por estos derroteros y tu, ningun problema, eh. La magia de sus composiciones siguió haciendo acta de presencia en “Smokin from shootin” o en la maravillosa “The day is coming”, magia que de hecho no desapareció en ningún momento. La recta final, con las también imprescindibles “Victory dance” y “Mahgeetah” atestiguó que estamos ante una de la más grandes bandas que pueblan hoy los escenarios de todo el mundo, una banda lista para entrar ya en “Champions League” y disputarle el trono de “best band in the world” a cualquiera…y partir con ventaja. Con directos como el suyo lo tienen todo a su favor. Enormes es poco.

¿Y cómo se le queda a uno el cuerpo? Pues como servidor es especialito no podia dejar de pensar en el monumental cuelgue de “Dondante” (no sé si para negarle el “10” a su actuación…que se queda en 9, tu), aunque estaba satisfecho como pocas veces se queda, y encaraba con resignación la recta final de conciertos del dia. Con resignación y poco interés, la verdad. Nos perdimos con Toni la parte country del bolo de Hank 3 y sufrimos un par de canciones de su locura metálica, mala y pesada de cojones, así que nos fuimos a ver a un impersonator de James Brown llamado Charles Bradley que nos hizo pasar un buen rato. Al poco nos empezaon a llegar los guitarrazos de The Darkness desde el escenario principal pero qué quereis que os diga, entre lo cansado que estaba, el dolor de cabeza que empezaba a hacer acto de presencia y lo poco (o nada) interesado que estaba en ver a los ingleses me retiré para el hotel con la satisfacción de haber vivido una gran jornada dejando a Toni pegando botes con el tipo de los gorgoritos sin preocuparme de si harían o no un buen concierto.

Solo nos queda rezar a los dioses del Olimpo para que nos traigan en condiciones a My Morning Jacket a Barcelona (si puede ser), a Madrid o a donde sea de nuestro territorio, pero en una sala y con su propio show, por favor. Y que sea pronto, que de grupos así no andamos sobrados precisamente…aunque me acaban de confirmar que nos vamos a quedar con las ganas, al menos hasta el próximo disco.

Y nada, que volveremos el año que viene, cómo no, y esperamos al menos hacerlo viernes y sábado, hombre, que se me ha hecho muy corto. Lo tremendo sería que en ese cartel estuvieran Rush…que estarán de gira por Europa entre Mayo y Junio. Venga señores de LTI, póngase las pilas!

~ per picanyol a 19/06/2012.

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