Afghan Whigs vs. Wilco: mi Primavera Sound (1er y único round)

¿Afghan Whigs en el Primavera Sound? Jodeeeeer, no puede ser…¿El mismo dia de Wilco? Vaya, esto se está poniendo interesante pensé. Si encima también meten ese día a Laura Marling y a Josh T. Pearson habré hecho bingo. Pero eso ya hubiera sido demasiado, aunque al menos parecía que realmente íbamos por fin a poder disfrutar del gran Gerg Dulli respaldado por sus Afghan Whigs. No podía ser verdad…

Pues sí, si podía ser, el grupo se había reunido y yo, sin enterarme…eso de haberse alejado del mundillo tiene sus indudables ventajas y algún que otro inconveniente…no muchos, la verdad…en cualquier caso me enteré con tiempo para concienciarme de la oportunidad histórica que se me presentaba (a mí y a tantos fans de los Whigs que nos quedamos con las ganas de verlos en su momento) y prepararme para apoquinar algo más de 80 euros para ver a dos grupos tocar menos de lo que acostumbran cuando no lo hacen en festivales, pero la ocasión pintaba histórica para los fans de los Whigs…¡y vaya si lo fué!

The Afghan Whigs  hicieron su aparición en escena con los primeros acordes de “Crime scene, part one”, el temazo que abre el espléndido y totémico “Black love”, con un Dulli metido más que nunca en su papel de líder y única estrella visible de la banda. La verdad es que lucía un aspecto magnífico con muchos quilos de menos y una cara de salud envidiable. Empalmaron con “I´m her slave”, emotivo y vibrante visita a ese discazo llamado “Congregation” y enseguida llegó el primer mega momentazo de la tarde, la irresistible “Uptown again” de “1965”. Uff, aquello tronaba, la banda estaba sublime y su líder se salía, literalmente. Había mucha emoción en el ambiente y evidentes caras de satisfacción en unos músicos que estuvieron todos muy en su sitio con mención especial, cómo no, para el gran Greg Dulli, disfrutando de esos minutos ante miles de personas, quizás recordando sus anteriores visitas a la ciudad condal, especialmente la única con los Whigs en la desaparecida Garatge. “Fountain&fairfax” fue la primera incursión en “Gentlemen” y hasta ese momento la banda había visitado ya sus cuatro discos más potentes en una muestra de equilibrio entre su repertorio digna de mención. Con “Going to town” volvieron de nuevo a “Black love” y en “When we two parted” tuvimos unos minutos de relax merecidos, casi necesarios. “Crazy”, precedida de “Gentlemen”, fue otro de esos momentos álgidos de un show que no paraba de crecer hasta alcanzar techo emocional y musical con “My enemy”, con ese riff cortante, enérgico, hasta rabioso, una verdadera delicia sónica. En ese momento el show hizo una especie de paréntesis y el grupo se lanzó a por dos versiones, “See and don´t see” (Marie Lyons) y “Lovecrimes” (Frank Ocean), con Dulli tomando aún más, si es que eso era posible, el control de la situación y aparcando para ello la guitarra en ambas piezas. En la primera nos mostró su vena más crooner en una pieza brillante y en la segunda la más emocional, tomando además los teclados para acompañarse en una interpretación magistral. La recta final, con “66” -otra detallazo brutalísimo- y la genial “Miles iz dead”, fue también magnífica, dejando para el recuerdo 60 intensísimos minutos que tardaremos en olvidar. Si habrá ocasión de revivirlo en una sala y con más minutaje ya será cosa del destino, pero en todo caso siempre nos va a quedar un recuerdo inborrable de su paso por el Primavera Sound 2012.

¿Y Wilco? Pues personalmente tenía muchas, muchísimas ganas. Sabia que el grupo llevaba unos días sin tocar e intuía que volverían con ganas. Efectivamente así fue, aunque las restricciones de tiempo de los festivales nos impidieron disfrutar más tiempo de una banda en (casi) permanente estado de gracia y de una espléndida selección de canciones que sorprendió a más de uno…el primero a un servidor, a quién (pese a que le duele) no le importa reconocer que se le escaparon dos temas totalmente. Uno tiene excusa, ya que se trataba de “Laminated cat”, canción de Loose Fur, el proyecto paralelo de Tweedy (si es que se le puede llamar así) y qué queréis que os diga…pues sí, creo que tengo el Cd en algún lugar (supongo que en la zona correspondiente a los que empiezan por la “L”), pero no recuerdo la última vez que lo escuché. La otra es más grave, por conocida, aunque en versión más o menos acústica y con unos arreglos radicalmente diferentes. Se trataba nada más y nada menos que de “Spiders”, uno de los temas totémicos del apabullante “A ghost is born” que todos nos hemos cansado de escuchar…pero por alguna razón que se me escapa fuí incapaz de dar con la tecla y decir “joder, pero si es…”. Lo más curioso es que ni recuerdo pensar que podía ser esa canción, aunque sí es cierto que iba un poco mosca pensando que me sonaba de algo. Si me descuido…Y bién, hubo un tercer tema que en ese momento no acerté a reconocer, que sí me era más que familiar pero al que tampoco le puse nombre. Concretamente hablo de la sorprendente incursión que hizo la banda de Chicago en su disco de debut, un “AM” que (sin que sirva de excusa, je je) hace siglos que no repaso…y cuando no repasas pasan cosas como que una de tus bandas predilectas interprete una delicia como “Too far apart”, y tu te quedes pasmado pensando en qué disco está esta preciosa canción.

En fin, que “patinazos” de fan aparte los 80 escasos (pese a cundir mucho) minutos pasaron en un santiamén, y parte de culpa la tuvo un set list variado y renovado pero sin perder de vista cual es su último disco. Estas son cosas que Wilco no olvidan nunca, y pienso que hacen bién, especialmente (claro) cuando paren maravillas como “The whole love”. El pistoletazo de salida ya fue una más que agradable sorpresa, la deliciosa “Poor places”, seguida de la ya emplemática “Art of almost”. Al grupo se le veia muy cómodo, tenso en el buen sentido de la palabra y atento a todo. “I might” sonó perfecta y la grandeza y delicadez de “At least that´s what you said” fue uno de esos momentos en que piensas que no deberían dejar de tocar nunca. Tras la sorprendente versión de “Spiders” (hoy la he revisado en youtube, la nueva versión, y sigo alucinando de que no la reconociera…ciertamente está MUY cambiada pero tanto como para no saber qué estaban tocando…en fin) le tocó el turno a una de esas canciones que se han ganado por derecho propio un lugar de privilegio en el Olimpo de los mejores temas de Wilco, la monumental “Impossible Germany” y ese pedazo de solo que la peña en masa coreó con fuerza. No es precisamente muy normal que se coree el solo de una canción, y menos de Wilco. Y todo ello ejecutado impecablemente por la banda, con especial atención -por supuesto- hacia Neils Cline, inmenso toda la noche y especialmente lúcido en su momento de máximo apojeo personal. La (de nuevo) fantástica “Born alone”, una de mis favoritas del último disco, dió paso a esa “Laminated cat” que me dejó con cara de “están tocando una versión, fijo”, y esta al gran, grandioso momento de la noche, por la canción y por la sorpresa…y luego por su impecable interpretación. Hablo de la añorada “How to fight loneliness”, según Tweedy una petición que sonó a gloria bendita. ¡Por fin canciones del “Summerteeth” que no eran ni “Via Chicago” ni “A Shot in the arm” ! (aunque está última sonó como despedida del show más tarde). Pero es que aún hubo más sorpresas via “summer…”. Después de la magnífica “Whole love” (esos coros!) y de la sorprendente inclusión de “Too far apart” cayó “I´m always in love”, y creo que en esos momentos mi felicidad alcanzaba ya cotas extremadamente altas, coronadas a continuación con la delicada ejecución de “Jesus, etc” y de esa maravilla llamada “I´m the man who loves you”. Wilco, por si no ha quedado suficientemente claro,  lo estaba bordando a lo grande, y lo siguió haciendo con “Dawned on me” y hasta con la inevitable “A shot in the arm”, esa canción que has adorado (casi) toda tu vida pero que desde (más o menos…) las tres últimas visitas del grupo a Barcelona servidor ha empezado a “odiar”, o ya que la palabra es un poco fuerte mejor diría a desear que no la toquen, que cojan otras canciones del “Summerteeth”, que buceen un poco, que no vayan a lo fácil. No sé, es curioso, me pasa algo parecido (y hasta más acentuado) con “The trooper” de Iron Maiden o “TNT” de AC/DC, clásicos entre clásicos a lo que he “cojido tirria”, no sé…Con todo he de decir a favor de Wilco que se curraron una versión bastante diferente del disco (cosa que ni Maiden ni AC/DC han llegado a hacer ni por casualidad), más atractiva, con nuevos arreglos y hasta diría que nuevas energías. Será que estaba yo ya muy blandito a estas alturas…

En fin, uno pensaba que habría bis pero se quedó con las ganas. Digo yo que diez minutitos más donde podrían haber caido hasta tres canciones podrían haber hecho, pero vamos, esta gente del Primavera aún les debió decir que con 80 minutos bastaba…creo  que llegar a los 90 no hubiera supuesto ningún descalabro! De todas maneras, gran noche, tanto por parte de Afghan Whigs como de Wilco en una jornada verdaderamente memorable para un servidor. Claro que lo que sucedió al día siguiente en Revolver aún fue más grande…(lo cuento en otro post!)

~ per picanyol a 01/06/2012.

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